
Cómo mantener fresca a tu mascota en verano
Actualizado para el verano 2026 · TabitPets
Cómo mantener fresca a tu mascota en verano es una pregunta que se vuelve urgente en cuanto suben los termómetros, porque el golpe de calor sigue siendo una de las urgencias veterinarias más frecuentes —y más evitables— de la temporada. En esta guía repasamos qué dice la evidencia científica y las principales asociaciones veterinarias sobre cómo prevenirlo, reconocerlo y actuar si ocurre.
En verano, basta con salir a la calle unos minutos para notar el calor intenso. Si nosotros buscamos la sombra, una bebida fría o el aire acondicionado al llegar a casa, nuestras mascotas también necesitan ayuda para soportar las altas temperaturas: apenas sudan y dependen de mecanismos mucho más limitados que los nuestros para regular su temperatura corporal.
¿Por qué el calor supone un riesgo real para perros y gatos?
La temperatura corporal normal de un perro se sitúa entre 38 y 39,2 °C, y en los gatos entre 38 y 39,3 °C. A diferencia de las personas, ni perros ni gatos disponen de glándulas sudoríparas funcionales en la mayor parte de su cuerpo. Los perros eliminan el exceso de calor sobre todo mediante el jadeo —una forma de enfriamiento por evaporación— y, en menor medida, a través de las almohadillas. Los gatos recurren además al acicalamiento, que favorece la evaporación de la saliva sobre el pelaje.
Según una revisión publicada por investigadoras de la Universidad de Teramo (Italia) en Veterinary Medicine: Research and Reports, el organismo canino dispone de un centro termorregulador en el hipotálamo que activa cuatro vías de pérdida de calor —evaporación, conducción, convección y radiación— cuando la temperatura corporal empieza a subir. El problema es que, con calor ambiental muy elevado o humedad alta, estas vías dejan de ser suficientes y la temperatura corporal puede dispararse hasta lo que se define clínicamente como golpe de calor: una hipertermia no controlada que puede afectar al cerebro, al corazón, a los riñones y al sistema de coagulación, y que en los casos graves es mortal.
Los datos de incidencia real proceden en gran parte del programa VetCompass del Royal Veterinary College de Londres, que analizó los historiales clínicos de más de 900.000 perros atendidos en clínicas del Reino Unido durante 2016. El estudio identificó 395 episodios confirmados de enfermedad por calor, con una tasa de mortalidad del 14,18 % entre los casos afectados. Es un dato que conviene tener presente: no es una anécdota veraniega, es una urgencia con una probabilidad real de desenlace fatal si no se actúa a tiempo.
¿Qué mascotas tienen mayor riesgo?
El mismo estudio de VetCompass, junto con un análisis de más de 8.000 casos en Nueva Gales del Sur (Australia) publicado en Australian Veterinary Journal, coincide en señalar los mismos factores de riesgo<sup>[2][3]</sup>:
- Cachorros y gatitos, y también animales de edad avanzada.
- Sobrepeso u obesidad.
- Enfermedades cardíacas, respiratorias o neurológicas previas.
- Razas braquicéfalas —Bulldog Francés, Bulldog Inglés, Carlino (Pug), Boxer, Boston Terrier, Chow Chow—, que en el estudio del VetCompass presentaron más del doble de probabilidad de sufrir enfermedad por calor que las razas de morfología craneal media.
- Peso corporal elevado: los perros de más de 50 kg tuvieron más de tres veces la probabilidad de sufrir un episodio de calor que los perros de menos de 10 kg.
- Pelaje muy abundante o de color oscuro.
Una revisión sistemática publicada por Veterinary Evidence, la revista de RCVS Knowledge (el organismo de conocimiento clínico del Real Colegio de Veterinarios del Reino Unido), analizó cuatro estudios independientes y concluyó que la evidencia disponible respalda, con un nivel de certeza moderado, que los perros braquicéfalos tienen mayor riesgo de sufrir enfermedad relacionada con el calor que los perros de morfología craneal normal. En estos animales conviene extremar todas las medidas preventivas.
Cómo mantener fresca a tu mascota dentro de casa
1. Coloca una manta refrescante
Los materiales o geles de las mantas refrescantes absorben parte del calor corporal del animal, ofreciendo una superficie fresca sin necesidad de electricidad. Son especialmente útiles para perros y gatos senior, cachorros, razas braquicéfalas o animales con problemas articulares. Colócala en una zona tranquila, ventilada y protegida del sol directo.
2. Asegúrate de que siempre tenga agua fresca
La hidratación es la medida preventiva más importante. Durante el verano conviene cambiar el agua varias veces al día, colocar varios bebederos por la vivienda, mantenerlos alejados del sol y añadir algún cubito de hielo cuando las temperaturas sean muy elevadas. En gatos, las fuentes automáticas de agua en movimiento suelen favorecer un mayor consumo.
3. Mantén la casa lo más fresca posible
Baja las persianas en las horas de más calor, ventila a primera hora de la mañana y por la noche, y favorece la circulación del aire con ventiladores o aire acondicionado sin que el flujo incida de forma continua sobre la mascota. Los suelos de cerámica o gres conservan mejor el frescor que la moqueta o la madera.
4. Instala una pequeña piscina para perros
No hace falta llenarla del todo: unos centímetros de agua bastan para que el perro pueda mojar las patas o tumbarse de forma voluntaria. Nunca lo obligues a entrar; debe asociar la piscina a una experiencia positiva.
5. Ofrece snacks y juguetes refrescantes
Juguetes rellenables congelados, cubitos de caldo apto para perros (sin sal ni cebolla) o pequeñas porciones de fruta segura —sandía sin semillas, melón, arándanos— pueden ayudar, siempre con moderación.
6. Cepilla su pelaje con frecuencia
Eliminar el pelo muerto mejora la circulación del aire entre el pelaje. No todas las razas deben raparse en verano: en muchos perros de doble capa, el pelo también actúa como aislante frente al calor y protege la piel de la radiación solar.
Cómo refrescar a tu mascota durante los paseos
1. Lleva siempre agua
Ofrecer pequeñas cantidades durante el paseo ayuda a mantener la hidratación y reduce el riesgo de sobrecalentamiento.
2. Utiliza un bebedero portátil
Especialmente útil en paseos largos, excursiones o días de playa, y evita que el perro beba de charcos o fuentes de calidad sanitaria desconocida.
3. Pasea durante las horas más frescas
A primera hora de la mañana, al atardecer o por la noche. Evita las horas centrales del día, cuando además del riesgo de golpe de calor se suma el riesgo de quemaduras en las almohadillas por el asfalto caliente.
4. Busca rutas con sombra
Los parques, caminos arbolados y zonas verdes mantienen una temperatura considerablemente inferior a la del asfalto expuesto al sol.
5. Reduce la intensidad del ejercicio
Evita correr junto a la bicicleta, las sesiones largas de lanzar la pelota o el agility exigente durante las horas de calor. Resérvalas para los momentos más frescos del día.
Señales de que tu mascota tiene demasiado calor
- Jadeo excesivo o respiración muy rápida
- Lengua de color rojo intenso o azulado
- Salivación abundante
- Debilidad, cansancio extremo o desorientación
- Vómitos
- Tambaleo o colapso
Qué hacer si sospechas un golpe de calor: lo que dice la evidencia actual
Aquí es donde conviene actualizar una idea muy extendida. Durante años se ha recomendado enfriar “poco a poco” con agua templada, evitando el agua fría, por temor a un supuesto choque térmico. La evidencia veterinaria más reciente contradice esa recomendación.
En 2016, el Comité de Trauma de la Academia Americana de Cuidados Críticos Veterinarios de Urgencia (Vet-COT) publicó una guía de manejo prehospitalario basada en la evidencia disponible, con una conclusión clara: “enfriar primero, transportar después”. Las dos técnicas recomendadas son la inmersión en agua fría para animales jóvenes y sanos, o el enfriamiento evaporativo —aplicar agua sobre el cuerpo combinada con movimiento de aire (ventilador, aire acondicionado o brisa)— para animales mayores o con enfermedades previas.
Un estudio del VetCompass publicado en la revista Animals, que analizó el manejo real de más de 800 casos de enfermedad por calor en clínicas del Reino Unido, encontró que solo un 21,7 % de los perros habían sido enfriados antes de llegar al veterinario, y que apenas un 24 % había recibido alguno de los dos métodos recomendados. El método más usado —en más del 51 % de los casos— fueron toallas húmedas, una técnica que, según los propios autores, pierde eficacia en cuanto la toalla empieza a secarse y puede llegar a atrapar el calor en lugar de disiparlo. El propio Royal Veterinary College ha hecho un llamamiento público para actualizar los consejos de primeros auxilios y sustituir la idea del “agua templada” por agua fría o fresca, siempre por debajo de la temperatura corporal del animal.
Con esa evidencia como referencia, si sospechas que tu mascota sufre un golpe de calor:
- Llévala de inmediato a una zona fresca y con sombra.
- Enfríala con agua fría o fresca —por inmersión si es un perro joven y consciente, o vertiendo agua sobre el cuerpo junto con aire en movimiento si es mayor, braquicéfalo o tiene alguna enfermedad previa—. El objetivo es que el agua esté más fría que la mascota, no tibia.
- Evita las toallas mojadas como único método: si no se sustituyen constantemente, se calientan y dejan de enfriar.
- Si está consciente, ofrécele pequeñas cantidades de agua sin forzarla a beber.
- Contacta con tu veterinario y trasládala en cuanto hayas empezado a enfriarla; no esperes a llegar a la clínica para iniciar el enfriamiento, ya que cada minuto sin tratar empeora el pronóstico<sup>[6][7]</sup>.
Errores frecuentes que conviene evitar
- Dejar a la mascota dentro del coche, aunque sea solo unos minutos.
- Pensar que un jardín es siempre un lugar fresco.
- Sacarla a correr en las horas de más calor.
- No llevar agua durante los paseos.
- Confiar únicamente en toallas húmedas para enfriar a un animal con golpe de calor, en lugar de agua fría con movimiento de aire.
- Rapar por completo a cualquier perro sin consultarlo antes con un veterinario o peluquero canino.
Preguntas frecuentes
¿Los gatos también pueden sufrir un golpe de calor? Sí. Aunque suelen buscar zonas frescas de forma instintiva, también pueden sufrir hipertermia, especialmente si son mayores, tienen sobrepeso o padecen enfermedades crónicas.
¿Es mejor usar agua templada o agua fría para enfriar a un perro con golpe de calor? Según las guías Vet-COT y los estudios más recientes del VetCompass, el agua fría o fresca —por inmersión o de forma evaporativa con aire en movimiento— es más eficaz y segura que el agua templada, siempre que el animal esté consciente<sup>[5][6]</sup>.
¿Las mantas refrescantes realmente funcionan? Sí, ayudan a disipar parte del calor corporal y ofrecen una superficie más fresca para el descanso, aunque nunca sustituyen la hidratación ni evitar la exposición al calor.
¿Es recomendable mojar continuamente al perro? Mojar ligeramente el abdomen, el pecho y las patas ayuda a reducir la temperatura corporal en el día a día. En una situación de golpe de calor ya confirmado, sin embargo, la evidencia respalda el enfriamiento activo y continuo con agua fría, no el mojado ligero.
Conclusión
El verano no tiene por qué convertirse en un riesgo para nuestras mascotas si tomamos precauciones basadas en evidencia real: agua siempre disponible, horarios de paseo adaptados, atención especial a razas braquicéfalas y mayores, y —si llega a producirse un golpe de calor— enfriamiento inmediato con agua fría mientras se acude al veterinario.
En TabitPets creemos que cuidar de una mascota también significa anticiparse a los riesgos y actualizar la información con la que lo hacemos. Con pequeños gestos diarios y los accesorios adecuados, perros y gatos pueden disfrutar del verano de forma cómoda, segura y saludable.
Referencias
- Romanucci, M., Della Salda, L. (2013). “Pathophysiology and pathological findings of heatstroke in dogs.” Veterinary Medicine: Research and Reports, Universidad de Teramo.
- Hall, E.J. et al. Programa VetCompass, Royal Veterinary College (RVC). “Incidence and risk factors for heat-related illness (heatstroke) in UK dogs under primary veterinary care in 2016.”
- Tripovich, J.S. et al. (2023). “Incidence and risk factors of heat-related illness in dogs from New South Wales, Australia (1997–2017).” Australian Veterinary Journal.
- Veterinary Evidence (RCVS Knowledge). “Heatstroke and brachycephalic dogs – is there an increased risk?”
- American College of Veterinary Emergency and Critical Care, Veterinary Committee on Trauma (Vet-COT) (2016). Guías de manejo prehospitalario de golpe de calor en perros y gatos.
- Hall, E.J. et al. Programa VetCompass. “Cooling Methods Used to Manage Heat-Related Illness in Dogs Presented to Primary Care Veterinary Practices during 2016–2018 in the UK.” Animals (MDPI).
- Royal Veterinary College (RVC) VetCompass. “The RVC urges owners of hot dogs to ‘cool first, transport second’.”
Este artículo tiene fines informativos y no sustituye la valoración de un veterinario. Ante cualquier signo de golpe de calor, actúa de inmediato y contacta con tu clínica veterinaria.
