
Cómo proteger las almohadillas de tu perro del calor en verano.
Actualizado para el verano 2026 · TabitPets
Cómo proteger las almohadillas de tu perro del calor en verano es una de las dudas que más nos plantean los cuidadores en esta época del año, y con razón: cada verano miles de perros sufren quemaduras en las patas por caminar sobre superficies que superan con creces la temperatura del aire. En esta guía te explicamos, con respaldo científico y veterinario, cómo evitarlo.
Cuando llega el verano, la mayoría de los cuidadores pensamos en el golpe de calor, el agua fresca o evitar el sol directo. Pero hay una lesión mucho más frecuente de lo que parece y que casi siempre pasa desapercibida hasta que ya es dolorosa: las quemaduras en las almohadillas plantares.
No es una preocupación menor ni anecdótica. La Asociación Americana de Medicina Veterinaria (AVMA) incluye evitar superficies calientes como el asfalto entre sus recomendaciones oficiales de seguridad para el calor, junto con evitar las horas centrales del día y llevar siempre agua. Y varios estudios universitarios han medido, con termómetros reales sobre el terreno, hasta qué punto el suelo puede superar la temperatura del aire.
En esta guía repasamos qué dice la evidencia disponible —estudios revisados por pares, universidades y asociaciones veterinarias— y cómo aplicarla en el día a día con tu perro.
¿Por qué el asfalto quema tanto más que el aire?
La confusión más habitual es fijarse solo en la temperatura ambiente del termómetro o del móvil. El problema es que la temperatura de una superficie expuesta al sol —lo que los técnicos llaman temperatura de superficie— puede ser muy distinta a la temperatura del aire.
Según la Asociación Americana de Hospitales para Animales (AAHA), la temperatura de una superficie como el asfalto, el cemento, la arena o el metal puede llegar a ser entre 22 y 33 °C más alta que la temperatura del aire, dependiendo de la exposición al sol y del tipo de material.
Un estudio de la Universidad Estatal de Frostburg (Maryland, EE. UU.) que midió con termómetro seis tipos distintos de superficie en el mismo campus y en las mismas condiciones encontró diferencias notables entre materiales: mientras el hormigón alcanzaba unos 40 °C, el ladrillo llegaba a 43 °C y el asfalto a 51 °C. Es decir, no todas las superficies “calientes” lo son por igual, incluso en el mismo momento y bajo el mismo sol.
El geógrafo Paul Hudak, de la Universidad del Norte de Texas, ha publicado dos investigaciones específicamente sobre este problema. En una de ellas, midiendo rutas de paseo reales en Dallas durante junio y agosto, registró temperaturas de suelo que en las horas centrales de la tarde rondaban de media los 60 °C. En otro trabajo, publicado en el Journal of Applied Animal Welfare Science, demostró que incluso el césped natural —una superficie que solemos considerar “segura”— puede calentarse lo suficiente como para representar un riesgo en días de mucho calor y sol directo.
Este dato importa porque muchos cuidadores dan por hecho que evitando el asfalto ya están a salvo, cuando en realidad la sombra y el tipo de terreno importan tanto como el material en sí.
La ciencia detrás de la quemadura
Las almohadillas están formadas por una gruesa capa de queratina, tejido conectivo y grasa que amortigua y protege frente al desgaste. Es tejido resistente, pero sigue siendo piel viva, no una suela de goma. Un estudio publicado en Annals of Emergency Medicine sobre quemaduras por contacto con pavimento en personas describió que superficies a temperaturas relativamente moderadas pueden producir quemaduras de segundo grado en cuestión de segundos si el contacto es prolongado, un mecanismo de lesión directamente extrapolable a las patas de un perro apoyadas sobre el mismo suelo.
Cómo saber si el suelo está demasiado caliente
Existe una prueba sencilla, mencionada tanto por la AVMA como por el American Kennel Club (AKC): apoya el dorso de la mano sobre el pavimento. Si no aguantas cómodamente entre 7 y 10 segundos, el suelo también es demasiado caliente para las patas de tu perro.
No es una medición científica exacta —un termómetro de infrarrojos es más preciso—, pero es un método rápido y fiable para decidir sobre la marcha si conviene cambiar de ruta.
10 consejos para proteger las almohadillas de tu perro en verano
1. Evita los paseos en las horas centrales del día
Es la medida más eficaz y la que respalda de forma más directa la evidencia disponible. Los estudios de Hudak muestran que el pico de temperatura del suelo se concentra en las horas de sol más directo, típicamente entre las 12:00 y las 18:00<sup>[4][5]</sup>. Como referencia general:
- antes de las 10:00 de la mañana
- después de las 20:00 (ajustando según la zona geográfica y la época del verano)
Además de proteger las almohadillas, reduces el riesgo de golpe de calor, que la AVMA señala como una urgencia potencialmente mortal en los meses cálidos.
2. Prioriza caminos de tierra, césped a la sombra o senderos forestales
No todas las superficies alcanzan la misma temperatura, y el estudio de Frostburg lo confirma con datos: de menor a mayor riesgo suelen encontrarse el césped natural a la sombra, la tierra compactada, los senderos forestales, los adoquines, el hormigón, el asfalto, la arena y, por encima de todos ellos, el césped artificial. Recuerda que el propio Hudak advierte que incluso el césped natural expuesto al sol directo puede resultar peligroso, así que la sombra sigue siendo el factor decisivo.
3. Utiliza un bálsamo protector para almohadillas
Los bálsamos específicos ayudan a mantener la hidratación natural, evitar grietas y mejorar la elasticidad de la piel. Es importante ser honestos sobre sus límites: ningún bálsamo convierte el asfalto caliente en una superficie segura. Su función es mantener las almohadillas sanas y algo más resistentes al roce, nunca sustituir la prevención de superficies peligrosas.
4. Considera el uso de botas para perros
Cuando no es posible evitar superficies calientes —por ejemplo, en ciudad—, las botas protectoras son una opción respaldada por veterinarios consultados en medios especializados como el AKC. Algunas claves:
- deben tener la talla adecuada;
- el perro debe acostumbrarse de forma progresiva;
- no deben usarse durante horas seguidas, ya que también pueden alterar la percepción del terreno.
5. Revisa las almohadillas después de cada paseo
Dedicar un minuto a comprobar cortes, grietas, zonas enrojecidas, ampollas o cuerpos extraños permite detectar una lesión antes de que empeore. Muchos perros, por su tolerancia al dolor y su instinto de no mostrar debilidad, siguen caminando con normalidad incluso con una quemadura ya presente.
6. Mantén las almohadillas hidratadas
Las almohadillas secas se agrietan con más facilidad, lo que las hace más vulnerables al calor y al roce. Se recomienda usar productos formulados específicamente para perros; las cremas humanas pueden contener ingredientes irritantes o no seguros si el perro se lame las patas.
7. Evita también las superficies “menos evidentes”
Además del asfalto, pueden alcanzar temperaturas peligrosas la arena de playa, el césped artificial, las terrazas de piedra, el metal y las pasarelas de madera expuestas al sol. El césped artificial, en particular, suele ser la superficie que más se calienta de todas las evaluadas en los estudios comparativos.
8. Lleva siempre agua
No evita las quemaduras en las almohadillas, pero sí reduce el riesgo de estrés térmico y golpe de calor durante el paseo, algo que la AVMA recomienda de forma explícita para cualquier salida en clima cálido.
9. Reduce la duración del paseo en días de mucho calor
En días especialmente calurosos, es preferible sustituir el paseo largo por varios paseos cortos, juegos de olfato en casa o enriquecimiento ambiental. Un estudio internacional con más de 3.000 propietarios, liderado por investigadoras de Nottingham Trent University y Harper Adams University, encontró que más del 80 % de los cuidadores ya reduce de forma espontánea la duración y la intensidad del ejercicio de su perro en los días de calor, lo que sugiere que esta adaptación es tanto intuitiva como recomendable desde el punto de vista del bienestar animal.
10. Conoce los perros con mayor riesgo
Cachorros, perros mayores, razas braquicéfalas (Bulldog Francés, Pug, Boxer), animales con sobrepeso o con enfermedades cardíacas o respiratorias necesitan precauciones adicionales, tal y como recuerda la AVMA en sus recomendaciones de ejercicio en clima cálido.
Señales de que tu perro se ha quemado las almohadillas
- cojera o cambio brusco en la forma de caminar
- rechazo a apoyar la pata o a seguir caminando
- lamido constante e insistente de las patas
- almohadillas visiblemente enrojecidas o más oscuras de lo normal
- ampollas o piel levantada
- sangrado o zonas abiertas
Qué hacer ante una posible quemadura
Si sospechas que tu perro se ha quemado las almohadillas, la orientación de veterinarios y organizaciones de bienestar animal coincide en varios puntos clave:
- Retira al perro de la superficie caliente y llévalo a una zona fresca y en sombra.
- Enfría las patas con agua fresca corriente durante varios minutos —nunca con hielo directo ni agua helada, que puede dañar más el tejido.
- No revientes las ampollas si las hay.
- No apliques alcohol, pomadas humanas ni otros productos sin indicación veterinaria.
- Contacta con tu veterinario si observas ampollas, heridas abiertas, cojera que persiste o signos de dolor intenso. Las quemaduras de segundo o tercer grado necesitan valoración profesional.
Mitos frecuentes
“Las almohadillas son como suelas de zapato.” Son resistentes al desgaste diario, pero siguen siendo tejido vivo. No están diseñadas para tolerar temperaturas de 50-60 °C sostenidas.
“Si mi perro no se queja, no pasa nada.” Muchos perros continúan caminando con normalidad incluso con lesiones ya presentes; la ausencia de queja no es sinónimo de ausencia de daño.
“Con aplicar un bálsamo ya está protegido.” El bálsamo cuida la piel, pero no aísla del calor extremo del suelo.
Preguntas frecuentes
¿A qué temperatura del aire empieza a ser peligroso el asfalto? Como referencia orientativa, cuando el aire ronda los 25-30 °C el asfalto expuesto al sol puede superar con facilidad los 50 °C, y a partir de ahí el riesgo de quemadura en pocos minutos de contacto aumenta considerablemente, según las mediciones de campo disponibles<sup>[3][4]</sup>.
¿El césped es siempre una opción segura? No siempre. El césped natural a la sombra suele ser de las superficies más frescas, pero expuesto al sol directo también puede calentarse lo suficiente como para representar un riesgo, según la investigación de Hudak. El césped artificial, en cambio, tiende a ser una de las superficies que más se calienta.
¿Sirve de algo acostumbrar poco a poco a mi perro al asfalto caliente? Cierta exposición gradual en condiciones seguras puede ayudar a que la piel de las almohadillas se vuelva algo más resistente al desgaste, pero ningún grado de acostumbramiento hace que un perro sea inmune a una quemadura térmica real.
Conclusión
Las quemaduras en las almohadillas son una de las lesiones más frecuentes —y más evitables— del verano. Elegir bien la hora del paseo, aplicar la prueba de los 7-10 segundos, priorizar zonas de sombra y mantener las almohadillas hidratadas son medidas sencillas respaldadas tanto por la práctica clínica veterinaria como por estudios de campo publicados en revistas revisadas por pares.
En TabitPets creemos que cuidar de un perro también significa anticiparse a los riesgos. Una rutina preventiva de apenas unos minutos puede evitar dolor, visitas al veterinario y semanas de recuperación.
Referencias
- American Veterinary Medical Association (AVMA). Warm weather pet safety. avma.org/resources-tools/pet-owners/petcare/warm-weather-pet-safety
- American Animal Hospital Association (AAHA). Walking On Sunshine: How to Protect Your Pet’s Paws This Summer. aaha.org
- Frostburg State University. A Study of the Surface Temperatures of Six Groundcovers on the Frostburg State University Campus. frostburg.edu
- Hudak, P. (2022). “Warm Air Leads to Hazardous Ground Temperatures When Walking Dogs in Built and Natural Environments.” Pet Behaviour Science, (12), 31–42. DOI: 10.21071/pbs.vi12.13733
- Hudak, P. (2021). “Lawns Too Hot for Dogs in Warm Weather.” Journal of Applied Animal Welfare Science, 26(2), 147–152. DOI: 10.1080/10888705.2021.1891541
- Harrington, W.Z., Strohschein, B.L., Reedy, D., Harrington, J.E., Schiller, W.R. (1995). “Pavement Temperature and Burns: Streets of Fire.” Annals of Emergency Medicine, 26(5), 563–568. DOI: 10.1016/S0196-0644(95)70005-6
- American Kennel Club (AKC). How to Protect Dog Paws From Hot Pavement, Sidewalks. akc.org
- Hall, E.J., Carter, A.J., Farnworth, M.J. (2021). “Exploring Owner Perceptions of the Impacts of Seasonal Weather Variations on Canine Activity.” Animals, 11(11), 3302. DOI: 10.3390/ani11113302
- FOUR PAWS International. Hot Asphalt – A Danger to your Dog’s Paws. four-paws.org
Este artículo tiene fines informativos y no sustituye la valoración de un veterinario. Ante cualquier signo de quemadura, lesión o malestar, consulta con tu clínica veterinaria de confianza. -e
