
ALANO ESPAÑOL: HISTORIA, RECUPERACIÓN, MORFOLOGÍA Y FUNCIÓN DEL PERRO DE PRESA ESPAÑOL
De los primeros alanos en la Península a la recuperación moderna: historia, usos, tipos históricos, cabeza, mordida y funcionalidad de una de las grandes razas caninas españolas
Redactado y firmado por Tabitpets
El Alano Español es uno de esos perros cuya historia no puede entenderse mirando únicamente la fotografía de un ejemplar moderno. Para comprenderlo hay que mirar mucho más atrás: al ganado bravo, a la montería, a la guerra, a las fiestas de toros, a los mataderos, a las explotaciones ganaderas extensivas, a los perros de agarre, a los textos medievales, a la iconografía, a los testimonios de ganaderos y monteros y, finalmente, al complejo proceso de recuperación de una población canina que llegó a encontrarse en una situación crítica.
Pero también hay que hacer algo que quizá sea todavía más importante: distinguir al Alano histórico del Alano que simplemente pueda parecernos imponente.
Porque el Alano Español no fue creado para ser únicamente un perro espectacular. Fue creado —o, más exactamente, seleccionado durante generaciones— para trabajar. Y esa palabra, trabajo, explica buena parte de su anatomía.
Por eso este artículo sigue un orden cronológico. Primero recorreremos su historia, desde sus primeros testimonios hasta su declive y su recuperación. Después analizaremos qué es hoy un Alano según el estándar oficial, cómo su morfología refleja el trabajo para el que fue seleccionado y cómo es su carácter, tanto en la guarda como en el seno de la familia.
PARTE I. LA HISTORIA DEL ALANO
1. Los primeros alanos en la Península
El origen exacto del Alano Español continúa siendo una cuestión que debe tratarse con prudencia. Los trabajos científicos de finales del siglo XX hablaban de varias hipótesis y señalaban que su procedencia no estaba definitivamente resuelta. Una de las hipótesis consideradas más sólidas relacionaba su llegada a la Península con los pueblos alanos de origen centroeuropeo durante la Antigüedad tardía. La propia RSCE recoge una idea cercana: que posiblemente descienda de los perros de presa traídos por los pueblos bárbaros tras la caída del Imperio Romano. Pero una hipótesis histórica no debe transformarse en una certeza simplemente porque el nombre “Alano” parezca ofrecer una explicación inmediata.
Lo que sí está documentado es la antigüedad de las referencias a estos perros en España. Los investigadores señalan referencias medievales, entre ellas las relacionadas con la literatura cinegética, y describen una larga utilización del perro en actividades de caza, guarda y agarre. La RSCE sitúa referencias de su existencia en la Península desde el siglo XIV y afirma que alcanzó su esplendor desde la Edad Media hasta el siglo XIX.
2. La Edad Media y el Libro de la Montería de Alfonso XI
Uno de los testimonios más importantes de la presencia del alano en la caza española es el Libro de la Montería, obra atribuida al rey Alfonso XI de Castilla y datada hacia mediados del siglo XIV. Se trata de un tratado de referencia sobre la caza mayor, en el que se describen los montes, las piezas y los perros empleados en la montería.
En ese contexto aparece el alano como perro de gran capacidad para la caza mayor, valorado por su fuerza y su decisión a la hora de sujetar la pieza. Este testimonio es especialmente valioso porque confirma que, ya en la Edad Media, el alano tenía un lugar reconocido dentro de la cultura cinegética castellana, y coincide con las referencias del siglo XIV que recoge la RSCE.
3. El perro de agarre
El concepto de perro de agarre es esencial para comprender al Alano. No era simplemente un perro que perseguía: su cometido podía consistir en llegar al animal y sujetarlo. Esta especialización explica buena parte de su anatomía:
- una cabeza potente facilita el contacto y la sujeción;
- un cuello fuerte ayuda a estabilizar;
- un pecho profundo permite disponer de un aparato locomotor y respiratorio adecuado para el trabajo;
- un tronco fuerte transmite fuerzas;
- un tren posterior musculado proporciona empuje;
- una estructura relativamente ligera en relación con otros molosos permite mantener capacidad de desplazamiento.
No es casualidad que el estándar actual insista simultáneamente en potencia + agilidad + velocidad + resistencia.
4. El Alano en la guerra
La fuerza, el valor y la decisión que hacían útil al alano en la montería lo convirtieron también en un perro apreciado en el ámbito bélico. Los perros de presa de tipo moloso se emplearon en distintas épocas como perros de guerra, tanto para la guarda de campamentos y posiciones como para el ataque, y el alano se cuenta entre los perros vinculados a este uso en la tradición peninsular.
Este capítulo de su historia confirma algo esencial: el alano era un perro seleccionado para situaciones de riesgo, en las que la valentía y la capacidad de sujetar y enfrentarse a un adversario eran más importantes que cualquier consideración estética.
5. El Alano en la conquista de América
Con la expansión española en el Nuevo Mundo, los perros de presa viajaron junto a los conquistadores. Las crónicas de la conquista mencionan perros de gran valor en las expediciones, algunos de ellos célebres, como Leoncico, el perro de Vasco Núñez de Balboa, o Becerrillo, en Puerto Rico. Los perros de presa de tipo alano y moloso formaron parte de aquellas huestes y se emplearon para la guerra, la guarda y el acoso.
Es un capítulo duro de la historia, y conviene tratarlo con rigor y sin idealizaciones. Aun así, forma parte del recorrido histórico del perro de presa español, y muestra hasta qué punto estos perros acompañaron al hombre en sus empresas, tanto en la Península como fuera de ella.
6. El Alano en las fiestas de toros
Otro escenario fundamental fue el de las fiestas taurinas. Durante siglos, los perros de presa participaron en festejos con toros, donde se empleaban para sujetar, controlar o detener a las reses. En ese ámbito, el alano encontró una de sus funciones más características: la sujeción del toro.
Los estudios de la Universidad de Córdoba destacan la importancia histórica de sus funciones como perro de guarda, perro de montería y perro de agarre de ciervo y toro, y su documentación recoge referencias medievales y posteriores al empleo del perro en estas actividades.
7. El uso ganadero: ganado bravo, ganado de montaña y montería
La función del Alano no estuvo limitada a un único escenario. La RSCE documenta su utilización tradicional en el agarre de ganado bravo y de montaña, incluyendo tareas relacionadas con vacunación, marcado y manejo. También lo vincula a la caza mayor y a la guarda. El prototipo publicado en el BOE especificó igualmente el manejo de ganado bovino bravo y semibravo y la caza mayor, particularmente la sujeción de ciervos y jabalíes.
Es decir, estamos ante un perro seleccionado para enfrentarse a situaciones en las que había animales grandes, había riesgo, había que actuar con decisión y el perro debía trabajar junto al hombre.
8. Un perro de equipo
Otro detalle extraordinariamente interesante aparece en el estándar actual. La RSCE señala que el Alano Español históricamente trabajaba en equipo con otros perros, tanto de su misma raza como de otras: villanos, podencos, perros de rastro o mastines.
Esto contradice una imagen muy extendida del perro de presa como animal necesariamente aislado o conflictivo. La propia descripción oficial lo define como gregario y sociable, y destaca su capacidad para convivir y hermanarse con otros perros. También habla de capacidad de aprendizaje, aptitudes de trabajo y un carácter noble y equilibrado. Esto nos recuerda que funcionalidad no significa agresividad indiscriminada: un perro de trabajo eficaz necesita poder actuar cuando se le exige y, al mismo tiempo, convivir y ser controlado.
9. El Alano histórico no era un perro de exposición
Durante siglos no existió un estándar moderno que indicara a los ganaderos cómo debía ser la cabeza, el pecho o la angulación de un Alano. La selección se hacía principalmente a través de algo mucho más sencillo: el trabajo. Los perros que servían para determinadas tareas tenían valor. Los que no respondían adecuadamente a las necesidades de sus propietarios tenían menos posibilidades de permanecer en la población de trabajo.
10. Del esplendor al declive
El Alano disfrutó durante siglos de una posición importante dentro de la cultura ganadera y cinegética española. Pero las sociedades cambian. También cambian las técnicas de caza, las formas de manejo del ganado, la tauromaquia y las necesidades de los propietarios. Y cuando una función desaparece, un perro especializado en ella puede dejar de ser necesario.
Los estudios de la Universidad de Córdoba sitúan el declive del Alano hacia finales del siglo XIX y lo relacionan, entre otros factores, con la evolución del toreo a pie y de las técnicas de lidia. La RSCE lo vincula con la abolición de la suerte taurina de “perros al toro”, agravada después por los cambios en la explotación ganadera y cinegética y por la influencia de razas foráneas. Su empleo quedó progresivamente limitado a determinados ámbitos de sujeción y trabajo rural. Ahí comenzó una de las etapas más delicadas de su historia.
11. Cuando una raza deja de necesitarse
La desaparición de una función puede ser más peligrosa para una población canina que cualquier enfermedad. Si ya no se necesita un perro para agarrar ganado, perseguir determinadas piezas o trabajar en determinadas condiciones, deja de existir la presión práctica que durante generaciones había contribuido a conservar sus características.
Los perros pueden empezar a seleccionarse por otros motivos: por compañía, por apariencia, por tamaño, por preferencias particulares. Y aquí aparece una cuestión que continúa siendo extraordinariamente relevante:
¿Qué ocurre cuando una raza de trabajo empieza a seleccionarse principalmente por su apariencia?
PARTE II. LA RECUPERACIÓN
12. La recuperación del Alano Español
La recuperación moderna del Alano fue un proceso complejo. No consistió simplemente en encontrar dos perros que “parecieran alanos” y comenzar a cruzarlos. Hubo que localizar animales, estudiar poblaciones, valorar características morfológicas y funcionales y tratar de establecer una población suficientemente homogénea. Según la RSCE, ciertos pueblos de España se mantuvieron fieles a sus tradiciones y siguieron trabajando con sus perros en el agarre vacuno, y en la década de los 80 se localizó el núcleo de población más importante en el área montañosa de las Encartaciones.
Los trabajos de la Universidad de Córdoba de finales de los años noventa y comienzos de los 2000 documentaron el estudio de la población y desarrollaron trabajos de caracterización morfoestructural y faneróptica orientados a su conservación. Entre los trabajos publicados aparecen “Origen, evolución y situación actual del perro Alano Español” (1998) y, posteriormente, trabajos sobre su caracterización morfoestructural y su caracterización faneróptica.
Esto resulta fundamental porque demuestra que la recuperación no fue solamente una iniciativa de aficionados: también hubo participación académica y científica en la caracterización y conservación de la población.
13. Recuperar no significa necesariamente reconstruir
Aquí aparece una de las cuestiones más interesantes del proceso. En los proyectos de recuperación puede existir una diferencia entre recuperar una población existente y reconstruir una raza prácticamente desaparecida.
Los Tarantos, desde su perspectiva como participantes en el proceso de recuperación, han explicado esta problemática y han descrito la existencia de aportaciones externas durante determinados procesos de selección. Su propia documentación insiste en que distinguir exactamente entre recuperación y reconstrucción puede resultar complejo y depende de múltiples variables.
Esta información es valiosa como testimonio del proceso, pero no debemos convertir las estimaciones o interpretaciones particulares de un criador en datos científicos universales. Lo importante es reconocer que la recuperación de una raza con una población reducida implica decisiones genéticas, zootécnicas y de selección.
14. Villano, Alano y Dogo: una historia que no debe simplificarse
Aquí entramos en uno de los capítulos más delicados. En determinados relatos sobre la recuperación del patrimonio canino español aparece una interpretación según la cual, dentro de la antigua población de perros de presa ibéricos, podían distinguirse distintos tipos funcionales y morfológicos. Los Tarantos describen tres grandes tendencias:
- Tipo ligero: asociado al Villano.
- Tipo intermedio: asociado al Alano.
- Tipo pesado: asociado a los antiguos presas, chatos o dogos.
Esta clasificación resulta interesante para comprender determinados discursos de recuperación, pero hay que hacer una precisión fundamental: no son tres variedades oficiales del Alano Español reconocidas actualmente por la RSCE.
Por tanto, en este artículo hablaremos de ellos como tipos históricos, morfotipos o poblaciones relacionadas dentro de determinadas interpretaciones de la antigua población de perros de presa ibéricos, no como tres variedades oficiales de una única raza. Esta diferencia puede parecer pequeña. No lo es.
15. El Villano: el extremo más ligero
El Villano de las Encartaciones representa, dentro de esta interpretación, el extremo más ligero y corredor. Los Tarantos explican que durante el proceso de recuperación existía una población diferenciada, especialmente en el ámbito vasco-navarro, y que esa línea terminó desarrollándose bajo la denominación de Villano. La existencia actual del Villano dentro del ámbito cinológico español es independiente de la consideración oficial del Alano.
Por eso no debemos escribir: “El Villano es la variedad ligera del Alano.” Es mucho más preciso decir: “En determinadas interpretaciones históricas de la antigua población de perros de presa ibéricos, el Villano representa un tipo más ligero y corredor relacionado con ese tronco de perros de trabajo.” Eso permite contar la historia sin convertir una interpretación histórica en una clasificación oficial moderna.
16. El Alano como equilibrio
En el relato de recuperación recogido por Los Tarantos, el Alano representaría un punto intermedio entre potencia y resistencia. Resulta llamativo comprobar que esta interpretación encuentra un paralelo con la descripción oficial actual. La RSCE no define al Alano como un perro exclusivamente potente, sino como moloso + corredor + ágil + rápido + resistente. El BOE de 2004 utilizaba igualmente la expresión “moloso ligero de presa y corredor”.
Por tanto, aunque no debamos convertir la clasificación de tres tipos en una taxonomía oficial, sí podemos afirmar que la idea de equilibrio entre potencia y capacidad locomotora encaja claramente con la descripción oficial del Alano Español.
17. El Dogo Español y el extremo pesado
En el extremo más pesado de aquella interpretación aparecen los antiguos tipos de presa, chatos o dogos. Aquí debemos volver a ser rigurosos. La RSCE trata actualmente al Dogo Español como una entidad diferenciada, con su propia descripción. Por ello, no debemos presentar el Dogo Español moderno simplemente como “el Alano grande”. La relación histórica entre ambos y los proyectos de recuperación forman parte de una historia mucho más compleja.
El material de Los Tarantos explica su participación posterior en un proyecto de recuperación del Dogo Español y presenta este proceso como una manera de conservar una tipología más molosa que, según su interpretación, había formado parte del patrimonio de los antiguos perros de presa ibéricos. Es un dato histórico sobre un proyecto de recuperación, no una afirmación de que la RSCE considere actualmente al Dogo Español una variedad del Alano.
18. El reconocimiento oficial: la Orden APA/807/2004
En 2004 el Alano Español fue incluido oficialmente como raza canina española mediante la Orden APA/807/2004. Pero el reconocimiento administrativo no significa que la conservación haya terminado. Una raza puede estar reconocida oficialmente y, al mismo tiempo, necesitar:
- control de la diversidad genética;
- selección responsable;
- vigilancia sanitaria;
- documentación genealógica;
- conservación de características funcionales;
- seguimiento morfológico;
- mantenimiento de una población suficiente.
La propia RSCE ha impulsado en años recientes iniciativas de estudio genético de las razas españolas para mejorar el conocimiento de su variabilidad genética y contribuir a su conservación. La conservación de una raza es, por tanto, un proceso continuo.
19. El Alano Español actual
Hoy la RSCE clasifica al Alano Español en su Grupo 11 (tipo Pinscher y Schnauzer, tipo Dogo). Se trata de una raza nacional española reconocida por la RSCE y no reconocida por la FCI. La RSCE mantiene su estándar y su presencia en exposiciones y actividades de la organización.

PARTE III. EL ALANO SEGÚN EL ESTÁNDAR
20. ¿Qué es realmente un Alano Español?
La Real Sociedad Canina de España (RSCE) define al Alano Español como un perro de origen español utilizado tradicionalmente en el agarre de ganado bravo y de montaña, en tareas de vacunación, marcado y manejo, en la caza mayor y en la guarda de fincas y propiedades.
Su descripción oficial actual resulta especialmente reveladora. La RSCE lo define como un perro:
- molosoide;
- eumétrico;
- de perfil recto;
- longilíneo;
- armónico;
- rústico;
- eminentemente funcional;
- de estructura corredora;
- ágil;
- rápido;
- resistente.
Y añade una característica que a veces se malinterpreta cuando se observa únicamente su cabeza: es braquicéfalo. Pero braquicéfalo no significa automáticamente tener una cabeza extrema, aplastada o exagerada. Y aquí comienza una de las cuestiones más interesantes de la raza.
21. Dos textos oficiales: el prototipo de 2004 y el estándar actual
Cuando el Alano Español fue incorporado al listado de razas caninas españolas mediante la Orden APA/807/2004, el BOE publicó un prototipo racial que lo definía como un “moloso ligero de presa y corredor”, con proporciones sublongilíneas, osamenta recia, musculación fuerte y considerable profundidad de pecho. El estándar que utiliza hoy la RSCE es un texto distinto, y las diferencias más relevantes son estas:
| Prototipo de 2004 (BOE) | Estándar actual (RSCE) | |
|---|---|---|
| Perfil | Perfil cefálico cóncavo | Perro “de perfil recto”; región craneal ligeramente convexa |
| Proporciones | Sublongilíneo | Longilíneo (tronco un 10 % mayor que la alzada) |
| Mordida | “Generalmente prognata”, también en tenaza | Ideal en tijera invertida, con ligero prognatismo admitido |
| Mejillas | Maséteros “muy pronunciados”, desarrollo “sobresaliente” | Bien desarrollados, “nunca exageradamente” |
| Pelo | “No existe nunca subpelo” | Presenta un subpelo corto y fino |
| Alzada | Machos 60-65 cm; hembras 56-61 cm | Machos 58-63 cm; hembras 55-60 cm |
| Peso | Machos 38-45 kg; hembras 33-38 kg | Machos 30-40 kg; hembras 25-35 kg |
Esto es importante porque demuestra que los estándares son documentos técnicos que pueden evolucionar. Por eso, cuando hablamos del Alano actual debemos distinguir la documentación histórica, el prototipo oficial publicado en 2004 y el estándar actualmente utilizado por la RSCE. No debemos mezclar las tres cosas como si fueran un único documento.
Y hay una lectura interesante: la redacción actual es más moderada que la de 2004. Habla de perfil recto, de maséteros que nunca deben ser exagerados, de un hocico sin arrugas y de tallas y pesos más contenidos. Junto al énfasis en la estructura corredora, refuerza la idea central de este artículo: en el Alano, la potencia debe mantenerse dentro del equilibrio funcional.
22. El Alano: moloso, pero corredor
Aquí encontramos quizá la característica que más fácilmente se pierde cuando se mira solamente la cabeza. La RSCE define al Alano como un moloso de estructura corredora y habla expresamente de agilidad, velocidad, resistencia y movimientos elásticos que recuerdan a los de un felino. El BOE, cuando publicó el prototipo racial en 2004, utilizó una expresión todavía más reveladora: “moloso ligero de presa y corredor”.
Esa frase debería estar grabada en la mente de cualquiera que quiera comprender la raza, porque explica por qué un Alano correctamente construido no debería parecer simplemente un perro pesado. Su cuerpo tiene que permitirle desplazarse, perseguir, llegar, sujetar y, además, permanecer trabajando.
23. Braquicéfalo no significa “cabeza de Boxer”
Decir que el Alano Español es braquicéfalo es correcto, y la propia RSCE lo especifica expresamente. También describe una cabeza grande y potente, de aspecto cuadrado, con cráneo ancho y fuerte, depresión naso-frontal muy marcada y hocico corto, ancho y profundo.
Pero existe una diferencia fundamental entre braquicefalia funcional y exageración morfológica.
El estándar actual establece que el hocico representa aproximadamente entre el 35 y el 37 % de la longitud total de la cabeza. No estamos, por tanto, ante una cara reducida hasta el extremo. Además, pide maseteros bien desarrollados, “nunca exageradamente”, y un hocico sin arrugas ni pliegues. La descripción oficial exige también que la estructura general continúe siendo la de un perro corredor.
Esto es fundamental. El Alano no es simplemente cabeza grande + mandíbula potente + cuerpo pesado. Es un perro en el que tienen que convivir potencia y capacidad locomotora. Por eso, cuando observamos un ejemplar cuya cabeza recuerda visualmente a la de determinados molosos modernos, no deberíamos concluir automáticamente que esa apariencia representa mejor al Alano. La raza tiene que juzgarse en conjunto. La cabeza es importante, pero el Alano es mucho más que su cabeza.
24. La famosa “caída” de la cabeza: qué es realmente
En el lenguaje habitual de los aficionados se habla con frecuencia de la caída que existe entre el cráneo y el hocico. El término técnico que utiliza el estándar es depresión naso-frontal, también conocida habitualmente como stop. En el Alano Español actual, la RSCE establece que esta depresión debe ser muy marcada.
La cabeza debe presentar:
- cráneo ancho y fuerte;
- músculos temporales desarrollados;
- arcadas cigomáticas manifiestas;
- senos frontales evidentes;
- depresión naso-frontal marcada;
- hocico cuadrado, ancho y profundo;
- mentón ancho y fuerte.
Pero hay otro detalle importantísimo: las líneas craneofaciales deben ser paralelas. Se admite una ligera convergencia, aunque no es deseable; nunca deben ser divergentes.
Esto nos permite entender que el tipo de cabeza del Alano no puede reducirse a “cuanto más stop, mejor”. Hay una arquitectura completa detrás.
25. La mordida del Alano Español
Aquí encontramos otra característica que muchas personas desconocen. La mordida ideal establecida actualmente por la RSCE es la tijera invertida.
No es la tijera convencional. En la tijera invertida, los incisivos superiores, por su cara externa, entran en contacto con los incisivos inferiores por su cara interna. El estándar admite además un ligero prognatismo, y considera falta leve la mordida en tijera o en pinza en ejemplares de más de un año. El prototipo de 2004, por su parte, hablaba de una mordida “generalmente prognata, aunque también en tenaza”, otra muestra de cómo la redacción ha evolucionado.
Esto tiene especial interés cuando estudiamos al Alano desde su función histórica. Pero no debemos confundir una mordida característica con una afirmación simplista del tipo “el Alano necesita una determinada mordida porque así muerde más fuerte”. La mordida forma parte de una morfología funcional completa. La mandíbula, los maseteros, el cuello, el tronco, las extremidades y la musculatura trabajan conjuntamente.
26. La cabeza agarra, pero todo el perro trabaja
Esta puede ser una de las mejores formas de entender al Alano. Su función histórica no consistía simplemente en cerrar la boca sobre un animal. Consistía en sujetar, y sujetar un animal grande y fuerte exige mucho más que una dentadura poderosa. La documentación histórica y oficial relaciona al Alano con la sujeción de ganado y con la caza mayor, especialmente ciervo y jabalí.
Cuando el perro realiza una presa, la boca constituye el punto de contacto con el animal. Pero después entra en funcionamiento el resto del cuerpo:
- el cuello estabiliza;
- los hombros aportan fuerza;
- las extremidades anteriores ayudan a fijar la posición;
- el tronco transmite las fuerzas;
- la región lumbar conecta el tren anterior y posterior;
- la grupa y las extremidades posteriores proporcionan capacidad de empuje y tracción.
Por eso es más correcto entender la presa del Alano como un sistema corporal de sujeción, y no únicamente como una cuestión de mandíbula.
Esto resulta especialmente importante en la montería. Un perro que debe correr detrás de una pieza, alcanzarla, entrar en contacto y mantenerla necesita combinar características que, a primera vista, podrían parecer contradictorias: velocidad + resistencia + potencia + estabilidad + decisión. Y precisamente esa combinación aparece repetidamente cuando estudiamos la descripción del Alano.
27. El Alano no tiene que parecerse a otro moloso
Que el Alano sea un moloso y braquicéfalo no significa que deba parecerse necesariamente a un Boxer, Bulldog, Mastiff u otra raza molosoide. Cada raza tiene su propia arquitectura. En el caso del Alano, la cabeza tiene que convivir con un cuerpo capaz de correr.
La RSCE establece además unas proporciones concretas:
- hocico: aproximadamente 35–37 % de la longitud total de la cabeza;
- tronco: alrededor de un 10 % mayor que la altura a la cruz;
- perímetro torácico: superior en un 25 % a la altura a la cruz.
Estas cifras ayudan a comprender algo que una fotografía aislada puede ocultar: la raza se define por proporciones, no por una sola característica visual.
28. Características exteriores: tamaño, peso, capa y pelaje
Después de hablar de proporciones y de estructura, conviene fijar los datos más visibles de la raza.
Tamaño y peso. El estándar de la RSCE establece una alzada de 58 a 63 cm en los machos y de 55 a 60 cm en las hembras, y un peso de 30 a 40 kg en los machos y de 25 a 35 kg en las hembras. Añade que entre peso y talla debe haber armonía, tolerándose una diferencia de 2 cm. Son cifras de un perro grande y potente, pero de talla y peso moderados en comparación con otros molosos, precisamente para conservar la capacidad de correr. Un ejemplar más alto o más pesado que el estándar no es por ello mejor Alano.
Capa. El estándar admite tres tipos, siempre con o sin máscara negra:
- Barcino o atigrado, en todas sus gamas; el carbonado puede presentarse en todas las tonalidades.
- Leonado, en todas sus gamas, desde el arena hasta el rojo; también con carbonado en todas las tonalidades.
- Negro y atigrado, con la distribución de color de lo que en otras razas se llama negro y fuego, aunque en el Alano las marcas fuego son atigradas.
Todas las capas pueden aparecer manchadas de blanco en las extremidades, el pecho y el cuello, aunque es deseable la menor presencia posible de blanco. Los ejemplares predominantemente blancos son eliminatorios.
Pelaje y piel. El manto es corto y tupido, algo espeso, con un subpelo corto y fino. La piel es gruesa, adherida al cuerpo pero algo elástica, y más laxa en el cuello y la cabeza. Es un pelaje práctico y rústico, coherente con un perro de campo que trabajaba a la intemperie y entre matorral.
Ojos. La RSCE los describe de tamaño medio, separados entre sí y de aspecto redondeado, de color avellana, ámbar o amarillo con independencia de la capa, con párpados fuertemente pigmentados en negro, igual que la trufa. La expresión seria y de mirada penetrante es característica de la raza. El prototipo de 2004 no especificaba la forma y admitía un iris del ámbar al negro. Por eso algunos criadores y aficionados expertos consideran que un ojo ligeramente ovalado no es ajeno al tipo de la raza, mientras que la redacción vigente pide un aspecto redondeado.
Pies. La RSCE pide pies delanteros amplios, típicamente rústicos, con almohadillas fuertes y gruesas, dedos arqueados, firmes y ligeramente separados, y uñas cortas y fuertes; señala que ni el pie de gato ni el pie de liebre son deseables. El prototipo de 2004 los describía grandes y resistentes, “pero no demasiado cortos o de gato”. Ambas redacciones coinciden, por tanto, en descartar el pie corto y compacto.
Orejas. El estándar las describe de inserción media, muy separadas, ligeramente redondeadas y en punta, y las presenta como normalmente recortadas desde su base; sin recortar, se llevan plegadas sobre la cara. Conviene recordar que la normativa española de protección animal prohíbe hoy las mutilaciones con fines estéticos, por lo que en la práctica actual las orejas se mantienen naturales.
29. Una cabeza potente no debe convertirse en una cabeza exagerada
El estándar actual es bastante revelador incluso en sus faltas. Considera faltas graves:
- líneas cráneo-faciales claramente convergentes;
- belfos excesivamente colgantes;
- maxilar inferior curvo;
- excesivas arrugas en la región cráneo-facial;
- cabeza de proporciones incorrectas;
- línea dorsal descendente;
- estructura excesivamente ligera o muy pesada;
- aplomos claramente desviados;
- timidez en ejemplares adultos;
- agresividad injustificada hacia otros perros o personas;
- manchas blancas muy extensas;
- cola enroscada en reposo o que rebase ampliamente el corvejón.
Entre las faltas eliminatorias figuran la despigmentación de trufa o mucosas, las líneas cráneo-faciales claramente divergentes, la boca torcida, la presencia de espolones o vestigios de su amputación y los ejemplares predominantemente blancos.
Esto nos enseña una lección importante: más no significa necesariamente mejor. Más cabeza no significa automáticamente mejor Alano. Más hueso tampoco, ni más masa, ni más stop, ni más músculo. La pregunta correcta siempre debe ser:
¿Ese aumento mejora o perjudica el equilibrio funcional del perro?
30. Un perro de presa no es un perro agresivo
Esta distinción también es imprescindible. La función de presa exige determinación, pero determinación no significa agresividad indiscriminada. De hecho, el estándar actual considera falta grave tanto la timidez en ejemplares adultos como la agresividad injustificada hacia otros perros o personas.
El Alano ideal debe poder trabajar con decisión cuando corresponde y mantener al mismo tiempo un comportamiento equilibrado. La capacidad de control forma parte de la funcionalidad.
31. El Alano como guardián del hogar y de la propiedad
La guarda forma parte de la identidad histórica y oficial de la raza. La RSCE incluye entre sus utilizaciones tradicionales la guarda de fincas y propiedades, y el prototipo publicado en 2004 señalaba como aplicación moderna la guarda y la defensa, así como la protección del ganado frente a cualquier tipo de depredador.
Pero conviene entender qué clase de guardián es. Según criadores con experiencia, el Alano cuida su casa y su familia, distingue a los invitados bienvenidos de quienes entran sin permiso, y ladra poco, solo cuando percibe una amenaza. Es decir, su valor como guardián no está en el escándalo, sino en la seguridad en sí mismo y la serenidad, rasgos que encajan con la expresión seria y la mirada penetrante que describe el estándar. Algunas descripciones de la raza subrayan también que es un perro silencioso y equilibrado, que no ladra ni muestra inseguridad.
Existe, sin embargo, un matiz que conviene no ocultar. Una descripción tradicional de la raza, difundida en portales cinegéticos, insiste en que el Alano es ante todo un perro de presa y no de guarda, y considera contraindicado destinarlo a guarda y defensa salvo en manos de auténticos expertos. No es una contradicción, sino dos cosas distintas: una es el instinto natural de proteger su territorio y a los suyos, y otra convertirlo en perro de defensa mediante adiestramiento.
Por eso la guarda del Alano debe entenderse dentro de lo que ya hemos visto: determinación con control. El estándar considera falta grave la agresividad injustificada y también la timidez en adultos, de modo que el guardián ideal es seguro y estable, no reactivo. Y eso exige trabajo: hacen falta dueños con experiencia, capaces de establecer límites claros y coherentes, y una buena socialización desde cachorro.
32. El Alano en casa: cariño, calma y nobleza
Puede parecer sorprendente después de hablar de ganado bravo, montería, guerra y perros de agarre, pero la otra cara del Alano es la de un perro profundamente afectuoso. No es una afirmación de aficionados: la propia RSCE habla de un innato afecto hacia los seres humanos, y describe al Alano como un perro de familia fácil de educar, muy cariñoso y paciente con los niños, con un carácter noble y equilibrado.
Los criadores que conviven con la raza coinciden en ese retrato. Describen a un perro que, dentro de casa, pasa casi desapercibido por su tranquilidad, cariñoso sin ser agobiante, que no reclama mimos a cada momento pero busca a su dueño y agradece un gesto amable. Otra descripción tradicional lo resume en una idea parecida: cariñoso con su dueño, pero sin ser excesivamente meloso. Con los niños, según algunos criadores, se muestra protector y cuidadoso, casi como con cachorros, sobre todo las hembras.
Esa afectividad convive con una natural reserva ante los desconocidos: es leal y demostrativo con su familia, aunque reservado con extraños. Eso no significa que cualquier ejemplar se comporte igual, independientemente de su crianza, socialización o educación. El temperamento racial descrito oficialmente no es el de un animal permanentemente hostil, pero hace falta un propietario dispuesto a ejercer un liderazgo tranquilo y firme.
Quizá ahí esté, una vez más, la clave de la raza: el mismo perro capaz de sujetar a un toro es el que se tumba tranquilo junto a los suyos. La propia RSCE lo resume al hablar de su firmeza en el trabajo combinada con afecto hacia las personas. Y esto es importante para separar al verdadero perro de trabajo de determinados estereotipos del “perro de presa”.
33. Rusticidad
Otra palabra clave del estándar es rústico. El Alano no fue seleccionado para vivir exclusivamente en un entorno protegido. Su historia está relacionada con el campo, el ganado, la caza y el trabajo, y su estructura debía permitirle afrontar esfuerzo físico y condiciones ambientales variables. Por eso la rusticidad forma parte de su identidad morfológica y funcional.
34. Entonces, ¿cómo reconocer un Alano?
No deberíamos hacerlo mirando únicamente la cabeza. Tampoco solamente el tamaño, el peso, el color, la cantidad de músculo o el aspecto de “perro de presa”. Debemos observar el conjunto.
- Cabeza: grande, potente, cuadrada, braquicéfala, con cráneo ancho, stop marcado y hocico corto, ancho y profundo, pero manteniendo las proporciones establecidas.
- Mordida: idealmente en tijera invertida, admitiéndose ligero prognatismo.
- Cuerpo: armónico, longilíneo y con estructura corredora.
- Pecho: profundo y desarrollado.
- Movimiento: ágil, elástico y capaz de desplazarse con velocidad y resistencia.
- Tamaño y peso: machos 58-63 cm y 30-40 kg; hembras 55-60 cm y 25-35 kg, con armonía entre ambos.
- Capa y pelaje: atigrado, leonado o negro y atigrado; pelo corto y tupido con subpelo; blanco solo en extremidades, pecho y cuello, y lo mínimo posible.
- Estructura: ni excesivamente ligera ni excesivamente pesada.
- Temperamento: noble, equilibrado y sociable; afectuoso con la familia, reservado con extraños, guardián natural sin estridencias y apto para el trabajo.
- Funcionalidad: debe ser coherente con la historia del perro.
PARTE IV. CONSERVAR EL EQUILIBRIO: REFLEXIONES PARA EL FUTURO
35. El peligro de los extremos
Aquí llegamos a uno de los puntos más importantes de todo el artículo. Una raza funcional puede perder su identidad por dos caminos aparentemente opuestos: hacerse demasiado ligera o hacerse demasiado pesada. Puede perder potencia o puede perder capacidad locomotora.
Puede convertirse en un perro que corre magníficamente pero ya no posee la estructura de un perro de presa. O puede convertirse en un perro de enorme presencia que conserva la imagen del moloso pero pierde la capacidad de realizar el trabajo para el que históricamente fue seleccionado.
La solución no es buscar el extremo. La solución es comprender el equilibrio funcional. Y el propio estándar actual ofrece una pista extraordinariamente clara al considerar falta grave tanto la estructura excesivamente ligera como la excesivamente pesada.
36. El gran error: confundir potencia con pesadez
Esta es probablemente una de las conclusiones más importantes. Un perro puede ser tremendamente potente y, sin embargo, estar correctamente construido para correr. Potencia no es lo mismo que peso, y musculatura no es lo mismo que masa. Una cabeza grande no significa necesariamente una cabeza exagerada, y un pecho profundo no significa un cuerpo pesado.
Un perro de presa no tiene que ser lento, y un perro corredor no tiene que ser ligero hasta perder la capacidad de presa. El Alano histórico se encuentra precisamente en esa zona de equilibrio.
37. Belleza sí. Pero belleza funcional
Esto no significa que la belleza no importe. Por supuesto que importa: un Alano correctamente construido debe ser un perro hermoso. Pero su belleza debería surgir de una estructura correcta, y no al contrario.
El objetivo no debería ser construir primero una imagen espectacular y después intentar encontrarle una función. Debería ser exactamente al revés: conservar la estructura que permite al perro hacer aquello para lo que históricamente fue seleccionado y conseguir que esa estructura sea también bella. Eso es lo que podríamos llamar belleza funcional, una idea que encaja especialmente bien con la descripción de la RSCE, que habla expresamente de la combinación de funcionalidad y belleza.
38. ¿Qué debería preocuparnos de una selección exclusivamente estética?
La selección estética puede producir resultados espectaculares. Un perro puede ganar presencia, tener una cabeza impresionante, presentar una enorme musculatura y parecer cada vez más poderoso. Pero si para conseguirlo se pierde:
- velocidad;
- resistencia;
- movilidad;
- equilibrio;
- capacidad de trabajo;
- estructura corredora;
- estabilidad de carácter;
entonces la selección ha empezado a alejarse de aquello que hacía especial al Alano.
Y aquí no estamos defendiendo una opinión personal: estamos comparando esa evolución hipotética con lo que el estándar oficial continúa considerando esencial. La RSCE sigue describiendo al Alano como un perro eminentemente funcional y corredor, con agilidad, velocidad y resistencia.
39. La funcionalidad como patrimonio de la raza
Cuando hablamos de preservar una raza de trabajo, conservar el aspecto externo es solo una parte del problema. También hay que conservar aquello que explica por qué ese perro existió. En el Alano hablamos de:
- velocidad;
- resistencia;
- agilidad;
- capacidad de persecución;
- capacidad de agarre;
- fuerza y estabilidad corporal;
- capacidad de trabajar junto a otros perros;
- seguridad y equilibrio de carácter.
El estándar actual de la RSCE recoge buena parte de esta filosofía cuando define al Alano como funcional, corredor, ágil, rápido y resistente, y cuando describe su carácter como noble, equilibrado, sociable y apto para el trabajo.
40. ¿Qué se pierde si se pierde la función?
Se puede conservar el nombre, el color, una determinada forma de cabeza, un determinado aspecto e incluso una población genealógica. Pero si con el tiempo desaparecen las características funcionales que explicaban la existencia histórica de la raza, se habrá conservado una parte del patrimonio y perdido otra.
Por eso la conservación del Alano no debería consistir únicamente en conservar cómo se ve. También debe conservar cómo está construido y, en la medida en que sea posible y responsable, qué capacidades de trabajo conserva.
41. El futuro del Alano
El futuro de la raza dependerá en buena medida de la capacidad de sus criadores para mantener un equilibrio difícil. Por un lado, la morfología; por otro, la funcionalidad; y entre ambas, la salud, la diversidad genética y el temperamento.
La selección responsable no debería buscar simplemente ejemplares cada vez más llamativos. Debería buscar perros que representen de manera equilibrada aquello que define al Alano: la cabeza correcta, el cuerpo correcto, la estructura correcta, el movimiento correcto, el carácter correcto y, sobre todo, la capacidad funcional que explica por qué sus antepasados fueron seleccionados durante generaciones.
42. El verdadero patrimonio del Alano Español
Quizá la mejor manera de resumir toda esta historia sea recordar que el Alano Español no nació en un ring de exposición. Nació en el trabajo. Su historia está ligada al campo español, al ganado, a la montería, a la guerra, a las fiestas de toros, a la sujeción, a la guarda y a la colaboración con el hombre. La documentación histórica y la propia descripción oficial de la RSCE mantienen esa conexión.
Por eso, cuando miramos un Alano, deberíamos ser capaces de ver mucho más que una cabeza poderosa. Deberíamos ver un corredor, un perro de agarre, un guardián sereno, un animal resistente, un moloso ligero, un trabajador, un compañero afectuoso de su familia y un perro capaz de formar equipo.
Y detrás de todo ello, una raza española que estuvo cerca de desaparecer y que tuvo que ser recuperada mediante un proceso en el que participaron aficionados, criadores, investigadores y organizaciones cinológicas.
43. Conclusión: la cabeza agarra, pero todo el Alano trabaja
El Alano Español es braquicéfalo. Tiene una cabeza grande, fuerte y característica. Tiene una depresión naso-frontal muy marcada. Su mordida ideal es la tijera invertida. Pero reducirlo a eso sería no haber entendido la raza.
El verdadero Alano es el resultado de la suma de todas esas características con un cuerpo diseñado para moverse, perseguir, resistir y sujetar, y con un carácter que combina la firmeza del trabajo con el afecto hacia los suyos. Por eso el estándar oficial insiste en conceptos que a primera vista podrían parecer contradictorios: moloso y corredor, potente y ágil, fuerte y resistente, serio en su expresión y equilibrado en su carácter, funcional y bello.
Y quizá ahí esté la clave de su conservación: no elegir entre belleza y funcionalidad, ni entre potencia y velocidad, ni entre cabeza y cuerpo, sino conservar el equilibrio que convirtió al Alano Español en lo que históricamente fue.
Porque un Alano no necesita parecerse a ningún otro perro para ser impresionante.
Necesita seguir siendo Alano.
Fuentes y documentación consultada
- Real Sociedad Canina de España (RSCE): estándar y descripción oficial del Alano Español; documentación actual sobre razas españolas y Grupo 11.
- Boletín Oficial del Estado: Orden APA/807/2004, inclusión oficial del Alano Español entre las razas caninas españolas y publicación de su prototipo racial.
- Universidad de Córdoba / Archivos de Zootecnia: trabajos sobre origen, evolución, situación, caracterización morfoestructural y conservación del Alano Español.
- Alfonso XI de Castilla, Libro de la Montería (siglo XIV).
- Crónicas de la conquista de América.
- Los Tarantos: documentación y testimonio de participantes en procesos de recuperación del Alano y del Dogo Español; utilizada como fuente testimonial y no como sustituto de la documentación oficial o científica.
- Criadores y aficionados expertos: testimonios y experiencia de quienes trabajan y crían la raza, tratados como fuente testimonial y no como documentación oficial o científica.
